El lugar donde se produjo el accidente aéreo en el Parque Provincial Ischigualasto presenta importantes dificultades para el acceso de los equipos de rescate. Se trata de una zona alejada de los circuitos tradicionales, con huellas deterioradas, quebradas formadas por las lluvias y condiciones climáticas que pueden complicar aún más las tareas.
Marcos Carrizo, reportero gráfico que conoce en profundidad el parque, explicó en el móvil del Canal 13 cómo es el sector donde habría quedado siniestrado el helicóptero.
Según detalló, la imagen que comenzó a circular y que muestra el lugar conocido como Los Arrieros corresponde a un antiguo refugio utilizado durante la construcción de la denominada picada de la Ruta 150. El trazado original de esa ruta contemplaba pasar por ese sector, aunque finalmente se definió el recorrido que existe actualmente.
"Los Arrieros es un antiguo refugio que se utilizó en la época que se hizo la picada de la Ruta 150", explicó Carrizo.
Hasta ese punto llega una huella que se encontraría actualmente muy deteriorada debido a las lluvias registradas durante el verano y al importante caudal de agua que atravesó distintas zonas del Parque Ischigualasto.
Desde el refugio Los Arrieros, el punto donde se encontraría el helicóptero estaría aproximadamente a unos 10 kilómetros hacia el noroeste.
Para dimensionar la ubicación del lugar, Carrizo explicó que quienes conocen el circuito turístico del parque pueden tomar como referencia el sector conocido como El Hongo y continuar hasta las Barrancas Coloradas. Una vez allí, el circuito tradicional continúa hacia la derecha. En cambio, la zona donde se encuentra la huella que conduce hacia Los Arrieros se desarrolla de manera paralela a las Barrancas Coloradas, por el sector izquierdo.
"La picada, la huella que mencionaba recién, llega hasta Los Arrieros y de ahí termina. Desde ahí son aproximadamente 10 kilómetros donde estaría siniestrado el helicóptero", detalló.
El acceso de los vehículos tampoco resulta sencillo. Las movilidades pueden llegar hasta el refugio, aunque deben sortear numerosos obstáculos generados por las características del terreno.
Carrizo explicó que las lluvias y las bajadas de agua provocan modificaciones en el terreno de Ischigualasto, generando nuevas quebradas y desniveles. Esto obliga a los conductores a buscar constantemente los sectores más seguros para avanzar.
"Los vehículos llegan hasta ahí y tienen que empezar a buscar qué zonas o qué parte de la barranca es más factible para poder bajar", señaló.
Esta situación hace que el avance sea mucho más lento y que las distancias, aunque puedan parecer relativamente cortas en un mapa, demanden un tiempo considerable para ser recorridas.
Niebla, viento y un terreno que complica el rescate
A las dificultades propias del terreno se suman las condiciones meteorológicas. Carrizo destacó la presencia de bancos de niebla espesos en distintos sectores del parque y explicó que pueden desplazarse rápidamente debido a los cambios en el viento.
"Los bancos de niebla son espesos, se mueven muy rápido y el viento cambia también", describió.
Según explicó, estas condiciones se vuelven todavía más complejas en el sector de Los Arrieros y sus alrededores, debido a la presencia de quebradas y barrancas que modifican las condiciones del lugar.
"Sobre todo en esa zona, en la zona de Los Arrieros, estas condiciones climáticas se magnifican por las quebradas que hay y por las zonas de Barrancas Coloradas", sostuvo.
El relato permite dimensionar las dificultades que enfrentan los equipos que trabajan en el operativo de búsqueda y rescate. La combinación de distancia, terreno irregular, huellas deterioradas, quebradas y condiciones meteorológicas cambiantes convierte el acceso al lugar del accidente en una tarea especialmente compleja.